Lipoláser corporal
El lipoláser corporal se ha convertido en una de las técnicas más buscadas para tratar grasa localizada cuando dieta y ejercicio ya no cambian la forma de ciertas zonas. No es un tratamiento para “adelgazar”, sino para mejorar el contorno en áreas concretas como abdomen, flancos, cartucheras o brazos. Utiliza energía láser para licuar la grasa y estimular el colágeno, lo que ayuda a tensar la piel y evitar flacidez residual El objetivo realista: una silueta más definida y una piel que se adapta mejor al nuevo volumen
Qué es el lipoláser corporal y cómo funciona
El lipoláser (o laserlipólisis) es un procedimiento mínimamente invasivo que combina una fibra láser fina introducida bajo la piel con una pequeña cánula para aspirar la grasa licuada. La energía del láser rompe las membranas de los adipocitos y, al mismo tiempo, genera calor controlado que favorece la retracción de la piel y la producción de nuevo colágeno Se realiza normalmente con anestesia local o sedación, sin necesidad de anestesia general ni ingreso hospitalario, y con un tiempo de recuperación más corto que una liposucción tradicional, aunque sigue siendo un acto médico, no un “tratamiento de cabina”.
Zonas, resultados y límites reales del lipoláser corporal
El lipoláser corporal se indica sobre todo en pacientes con peso relativamente estable pero con acúmulos localizados en abdomen, flancos, cartucheras, muslos, rodillas, brazos o incluso papada. En una sola sesión se puede tratar más de una zona, siempre que el volumen total de grasa a extraer sea razonable y la seguridad esté controlada. La ventaja diferencial frente a otras técnicas es que, al tensar la piel, reduce el riesgo de que tras eliminar grasa aparezca un exceso cutáneo poco estético. Los resultados no son inmediatos: hay inflamación y cambios de forma las primeras semanas, y el contorno definitivo suele apreciarse entre el segundo y el cuarto mes, cuando el edema baja y el tejido se reorganiza.
A nivel de expectativas, conviene ser claro: el lipoláser no sustituye a la cirugía bariátrica ni a un cambio de hábitos. No está pensado para perder muchos kilos, sino para mejorar la forma del cuerpo cuando el peso ya está en un rango razonable. Existen riesgos (hematomas, irregularidades, quemaduras, infección, asimetrías), aunque su frecuencia baja cuando el procedimiento se realiza en un entorno médico preparado y por profesionales con experiencia. El resultado más rentable es el que se consolida sobre un estilo de vida mínimamente cuidado: si después de un lipoláser se vuelve a ganar mucho peso, los depósitos de grasa pueden reaparecer en la misma zona o en otras distintas.